“Mi hijo puede pasar horas viendo videos, pero no logra concentrarse 20 minutos en una tarea.”
Es una preocupación frecuente entre madres y padres de adolescentes. Sin embargo, antes de concluir que existe un problema de disciplina, motivación o atención, vale la pena considerar un factor que muchas veces pasa desapercibido: la cantidad de estímulos a los que están expuestos los jóvenes hoy en día.
La atención compite contra muchas cosas
Los adolescentes actuales crecen en un entorno muy diferente al de generaciones anteriores.
Mientras estudian pueden recibir mensajes, notificaciones, videos recomendados, música, conversaciones grupales y contenido diseñado específicamente para captar su atención de manera inmediata.
El problema no es que la tecnología sea mala. El reto es que el cerebro tiene una capacidad limitada para procesar información al mismo tiempo.
Cuando intentamos atender demasiadas cosas simultáneamente, la calidad de nuestra concentración disminuye.
¿Realmente hacen varias cosas a la vez?
Muchos jóvenes creen que pueden escuchar una clase, responder mensajes y hacer una tarea al mismo tiempo.
Sin embargo, las investigaciones muestran que el cerebro no realiza múltiples tareas complejas simultáneamente; más bien cambia rápidamente de una actividad a otra.
Cada cambio implica un costo cognitivo: más errores, menor comprensión y mayor fatiga mental.
Por eso, aunque parezca que están ocupados durante horas, muchas veces avanzan menos de lo que podrían con períodos cortos de atención enfocada.
La adolescencia es una etapa clave para desarrollar la concentración
Durante la secundaria y la preparatoria, el cerebro continúa desarrollando funciones relacionadas con:
- La organización.
- La planificación.
- El control de impulsos.
- La toma de decisiones.
- La atención sostenida.
Estas habilidades no aparecen automáticamente con la edad; se fortalecen mediante la práctica y los hábitos cotidianos.
Por eso es normal que algunos adolescentes todavía necesiten apoyo para gestionar su tiempo, priorizar tareas o evitar distracciones.
Señales de que el problema podría ser el entorno y no la capacidad:
- Logra concentrarse cuando algo realmente le interesa.
- Estudia con varias pantallas abiertas al mismo tiempo.
- Interrumpe constantemente una tarea para revisar el celular.
- Tarda mucho tiempo en terminar actividades relativamente sencillas.
- Se siente agotado después de estudiar, aunque haya avanzado poco.
- Le cuesta tolerar actividades que requieren paciencia o esfuerzo sostenido.
En muchos casos, estas conductas reflejan una atención fragmentada más que una incapacidad para concentrarse.
¿Cómo pueden ayudar los padres?
1. Priorizar espacios de concentración real
No es necesario vigilar constantemente, pero sí ayudar a crear condiciones favorables para el estudio:
- Celular fuera del escritorio.
- Notificaciones silenciadas.
- Un espacio ordenado.
- Horarios definidos para trabajar.
2. Hablar sobre hábitos, no sobre castigos
En lugar de decir:
“Te distraes demasiado.”
Podemos preguntar:
”¿Qué crees que te está quitando más tiempo cuando estudias?”
Las conversaciones generan más conciencia que los regaños.
3. Valorar el proceso
La concentración es una habilidad que se entrena.
Reconocer el esfuerzo por mejorar hábitos suele ser más efectivo que enfocarse únicamente en las calificaciones.
4. Promover descanso, sueño y actividad física
El sueño insuficiente, el estrés y el agotamiento afectan directamente la atención, la memoria y el aprendizaje.
A veces la dificultad para concentrarse no tiene que ver con falta de capacidad, sino con un cerebro cansado.
Más que controlar, debemos enseñar a gestionar
La meta no es que los adolescentes vivan alejados de la tecnología ni que estudien durante horas sin descanso.
La verdadera meta es que aprendan a gestionar su atención de forma consciente.
Porque en un mundo donde todo compite por captar nuestra mirada, la capacidad de concentrarse se ha convertido en una de las habilidades más valiosas para aprender, trabajar y desarrollarse personal y profesionalmente.
En XAI Academy creemos que aprender también implica aprender a enfocarse
La atención, la organización y la autorregulación son habilidades que se desarrollan con práctica, acompañamiento y experiencias significativas.
Por eso buscamos que nuestros estudiantes no solo adquieran conocimientos, sino que aprendan a gestionar su tiempo, su energía y su aprendizaje de manera cada vez más autónoma.
La pregunta no siempre es por qué un adolescente se distrae. A veces la pregunta correcta es: ¿estamos ayudándolo a desarrollar las herramientas para concentrarse en un mundo lleno de distracciones?
Bibliografía de referencia
American Psychological Association. (2023). Developing Attention and Self-Regulation in Adolescents.
Gazzaley, A., & Rosen, L. D. (2016). The Distracted Mind: Ancient Brains in a High-Tech World. MIT Press.
Klingberg, T. (2009). The Overflowing Brain: Information Overload and the Limits of Working Memory. Oxford University Press.
OECD. (2021). 21st-Century Readers: Developing Literacy Skills in a Digital World. OECD Publishing.

